¿Algún romántico en la sala?

Cuando leemos una novela romántica (y nos gusta) al llegar a la página final, nos despedimos con tristeza de los personajes. Son perfectos. Representan esa fantasía que nos gustaría cumplir. O esa historia de amor que desearíamos vivir.

En ¿Algún romántico en la sala?, la escritora es la protagonista. Nos muestra su día a día, sus relaciones con sus ex, amigas y lo poco convencida que está de que el amor exista en el siglo XXI.

¿Queda algún romántico en la sala y en el planeta Tierra?

Que conste, que Paula nuestra heroína no es la típica mujer que crea que el hombre ideal debe ser: rico, con una profesión que le haga tener dinero en el banco, ni especialmente atractivo. A ella, le atraen las películas del cine clásico con Kataherine Hepburn, y los libros de Jane Austen.

¡Claro que había hombres atractivos como Cary Grant! Pero sabe que desaparecieron de nuestro planeta. Como es realista, se mira al espejo y lo único que desea es no ser como la mayoría. Mientras tanto, escribe como si fuera una impostora una comedia romántica que le guste al resto del mundo. ¡Una locura!

¿Puede una persona que no cree en las historias de amor, escribir una novela sobre él?

Paula, que así se llama, lo intenta. Mientras tanto, nos presentará a su entorno. Un círculo de amigos un tanto peculiar. Hay dos ex, su jefa, una amiga que parece sacada de una cuenta de Instagram y un chico misterioso. Por supuesto, hay un gato.

Y digo por supuesto, porque ella aunque no lo quiera, también es un estereotipo. Una mujer que ha cumplido los 38, que no ha pasado página con sus ex, vive sola y convive con un animal, tan bello como listo. Ella le da amor, y él indiferencia. Un clásico.

Esta novela nació en 2019, pero la he vuelto a reescribir en 2021. Está a punto de caramelo para publicar y yo tiemblo como una hoja, al pensar que llegará a tus manos. ¿Te gustará conocer a una heroína que pretende que la vida sea como en las películas de los años 50?

Lo sabremos, pronto.

Entrevista a Jane Austen

Paula es una más de la legión de seguidores de Jane Austen. Tiene la sana costumbre de hacer una reverencia frente a un cuadro de ella situado en su habitación. Es una escritora frustrada, una “profesión” en auge.

En una de esas tardes de domingo, cuando fuera luce el sol y tú te encuentras frente a la hoja en blanco, a su atormentado cerebro llega la idea de que charlar con Austen sería glorioso. Además, de un milagro.

Lleva una semana sin dormir. Sin darse cuenta, deja caer su cabeza sobre los brazos, mientras que en la pantalla aparece una imagen de la serie  Outlander. Es su salvapantallas.

Como la magia y el sueño, son cuestiones del inconsciente, no entraremos en detalles, pero Paula declama este monólogo a la protagonista que creó Diana Gabaldón:

-¿Claire? ¿Claire Beauchamp? ¿Cómo he llegado aquí? – Paula sufre un ataque de pánico mezclado con un poco de histeria y felicidad.

Claire, que nunca pierde la compostura, escucha a Paula cuando logra relajarla con su tono de voz aterciopelado.

Al saber de su falta de experiencia en los viajes en el tiempo y su deseo de conocer a Jane Austen, le cuenta el secreto que todos los que ven la serie desde el inicio desconocen.

Paula viaja a Bath  pasando por Outlander

Es así como Paula se ve en  Bath. Exactamente en el número 4 de Sydney Place.

Una calma y una confianza que no ha conocido jamás la envuelven, al igual que un traje de época. Sabe lo que tiene que hacer. Se dirige a la habitación del fondo del pasillo.

Escucha sus latidos, pero es ahora o nunca. Con los ojos cerrados abre la puerta. Y sin ver, escucha una voz que no asociaría a ninguna en este planeta.

Anne Hathaway

Al abrir lentamente los ojos ve ante sí a Anne Hathaway. ¡La actriz! ¿Pero qué clase de broma es esta? Sin darle tiempo a mostrar su indignación, Anne le invita a que se siente.

-Yo quería hablar con Jane Austen. Tengo muchas preguntas. ¿Qué haces aquí?

-Así es como ves tú. Yo no tengo la culpa. -y la actriz la mira con cierta compasión, nunca ha entendido a este tipo de fans.

¿Qué le preguntarías a Jane Austen?

Al cabo de unos minutos, Paula se relaja. Termina por sentarse en una incómoda mecedora y saca su móvil. Anne la mira como si fuera una extraterrestre.

Pero Paula está decidida a entrevistar a su musa.

–Jane, mi querida Jane. ¿Por qué creaste a Mr. Darcy? ¿Para que Colin Firth me parezca el hombre más irresistible y siga soltera?

Jane/Anne la mira con picardía.

-¿Acaso crees que Darcy es perfecto? No lo es. Y probablemente Colin, tampoco. ¿Quién es Colin?

Paula busca en Google al actor y le muestra una imagen.

-Quizás sí roce la perfección. Le sienta bien la ropa de mi época. ¿Sabes si le gusta leer?

Paula suspira. Y se calma.

-Jane, mi querida Jane. ¿Por qué tus protagonistas son tan fuertes, listas, y agudas cuando conversan?

-Porque son irreales. Nadie va por la vida con un guión escrito. Y está mal que lo diga, pero mi pluma ha ayudado a que Emma brille. Y a otros tantos. Si son fuertes o agudas es porque a mí no me quedó otro remedio que serlo. ¿Listas? Sentido y Sensibilidad es la prueba de que podemos ser muy tontas y cegarnos por una cara bonita.

-Jane… -Dime -¿No te sorprende que una extraña esté en tu habitación haciéndote preguntas sobre personajes que aún ni existen?

Y una carcajada envuelve toda la austera habitación, que por cierto, no es muy acogedora. Como abrigo, Jane/Anne sólo tiene un chal.

Y como si la hubiera oído, se levanta y empieza a atizar unos invisibles troncos.

-Soy creativa. Me pasó la mayor parte del día soñando. ¡Qué sería de mí si prestara más atención a la realidad! No podría escribir mis libros. Por eso no sé, si tú formas parte de un sueño profundo de una deliciosa siesta, o eres un personaje secundario y extraño que se ha escapado de mi imaginación.

Paula no puede evitar reír. Reír con fuerza y como si la risa fuera el detonante que acabaría con aquel encuentro, despierta con el corazón a mil por hora, el cuadro de Jane Austen en el suelo y tan fresca como si hubiera dormido dos horas.

Aturdida, cuando cuelga el retrato y regresa a su escritorio, ve un papel sobre el teclado. Y lee:

Acepta lo mejor de nuestro amor por la literatura y no idealices a nadie, ni siquiera a mí y por supuesto, tampoco a ti.

Tuya afectuosamente

Jane Austen

Una cuestión de tiempo

Si hay algo que me apasiona son los detalles. Esos pequeños instantes que rebosan encanto. En la película Una cuestión de tiempo, la escena de la boda es uno de ellos.

Para empezar, está la canción: Il Mondo, de Jimmy Fontana. Es la preferida del protagonista, pero a su futura mujer no le convence. Sin embargo, las notas se cuelan en la iglesia y la expresión de él cambia. Si hay un rostro que refleje sorpresa y alegría es el suyo.

El vestido de novia es rojo. Pero a nadie le llama la atención. La historia es de por sí excéntrica. Él, tiene la «costumbre», como todos los hombres de su familia, de hacer viajes en el tiempo. ¡Pero ese vestido es una locura! ¡Hermoso y arriesgado!

También está el padre y el baile que se marca cuando ve a su hijo dedicarle uno a la novia. ¿Quién no querría un suegro con ese ritmo?

Para terminar, la lluvia. Un elemento que acompaña a las comedias románticas. Pero en esta ocasión lo hace para sacarnos una sonrisa.

¿Acaso no parecen todas las bodas iguales?

Me pareció una genialidad por parte del director. Tu boda es un desastre, diluvia, los invitados apenas pueden caminar, pero eres tan feliz que sólo puedes reírte.

¿Qué escena de Una cuestión de tiempo quedó en tu memoria?

Odette, una comedia sobre la felicidad y algo más

Odette Toulemonde es su título original pero en España se apostó por eliminar el apellido de la protagonista por «una comedia sobre la felicidad». He escogido esta película porque además de parecerme una delicia, es una fotografía al mundo de la literatura romántica y sus clichés.

Odette es una mujer viuda, dependienta en unos grandes almacenes, con escasas razones para ser feliz. A pesar de su entorno y de otros motivos que a otra le harían llorar por las esquinas, ella elige el optimismo, el realista.

Odette, una comedia sobre la felicidad y la literatura romántica

Catherine Frot, borda su papel. Enamorada de los libros del escritor Balthazar (Albert Dupontel) un escritor de novelas románticas, sobrevive gracias a su actitud frente a la vida que le ha tocado. Sin embargo, él a pesar de contar con el éxito y una vida aparentemente perfecta, es el centro de las burlas de ‘expertos’ en Literatura, de su esposa y de su entorno.

Aquí aparecen los clichés. Los chistes malos sobre el tipo de público que lee sus historias. «Dependientas y peluqueras» se dice en la película por parte de un crítico como si este hecho rebajara el nivel intelectual de las lectoras.

¿Pero no es acaso la idea que se tiene en mente de las novelas románticas en la realidad? Son un producto fácil de elaborar y de consumir. Al menos, esa es la argumentación de muchos eruditos que opinan que es un género menor, como la literatura erótica.

Las novelas románticas tienen tantas formas como autoras

En este caso, tantas formas como autores. Ya que los papeles se intercambian y es él el autor de esas novelas tan ‘fáciles’ que gustan a personas con un gusto poco exigente. Obviamente, el papel del crítico es el más odiado por el espectador (por varias razones).

La historia, mezcla elementos del realismo mágico, la comedia, la ciencia ficción y una crítica hacia una sociedad que tiende a etiquetar cualquier gusto, comportamiento o preferencia. La mirada de la protagonista nos muestra una limpieza y pureza que a día de hoy resulta llamativa.

Su pasión es leer. Y el autor de las novelas que le atrapan es su héroe. No puede tolerar que se critique a quien le hace feliz. Tal vez desconozca el nombre de grandes escritores, pero sabe de qué va esto de la vida y de cómo superar los obstáculos.

¿Has visto Odette, una comedia sobre la felicidad?

Comedias románticas Vs Comedias corales

¿Eres de las que cuando llega un domingo ves varias películas alemanas ambientadas en Reino Unido? ¿O te decantas por las adaptaciones de los libros de Jane Austen? En esta ocasión te voy a hablar de las comedias corales (con varios protagonistas) que a su vez, contienen elementos de la comedia romántica.

Love Actually, es la película que puede verse un millón de veces y te sigue gustando aún más. En 2003, se discutía con una sonrisa, qué historia de las que aparecían en la trama era tu favorita. El famoso guionista Richard Curtis, autor de los éxitos «Four Weddings and a Funeral», «Bridget Jones’s Diary» y «Notting Hill«, estaba detrás de esta joya que nos enamoró a todos los espectadores.

Love Actually o cómo cruzar las historias de diferentes parejas con humor

Cuando la vi, fue gracias al hermano de un chico con el que salía. ¡Qué romántico! Pero él era crítico de cine y pensó que me iba a gustar. La verdad es que hubiera ido a cualquier sala sin su recomendación porque en esta ocasión, en el tráiler sí supieron resumir lo mejor. ¿Quién no desea reír, enamorarse, oír buenas canciones y hasta enfadarse con un marido metepatas?

Cuando leo una novela con tintes románticos, me gusta tropezar con personajes que no sean un estereotipo. Y en Love Actually encontramos de todo menos arquetipos. El contexto en el que las parejas se enamoran o se conocen no son los más habituales. Recordemos a los chicos que hacen de dobles de luces que tienen que rodar a diario, desnudos. Si alguien ha conocido al amor de su vida así que lo deje en los comentarios 🙂

Actores de la comedia coral Love Actually
Keira Knightley y Chiwetel Ejiofor

¿Puede ser una película romántica divertida?

Sí. E imagina un sí gigante. No concibo una historia en la que no haya alguna broma, o algún giro que lleve a la lectora a esbozar una sonrisa. De hecho, creo que una novela romántica gana más puntos cuanto más se apoya en el divertimento. Es un ingrediente más. Y a mí me gusta ese sabor del amor/humor con una pizca de erotismo.

En esta película, que se llevó todos los premios del momento, si hay algo que se percibe es la naturalidad. El atractivo Colin Firth como un escritor mediocre, tímido y desastroso en el amor. O a  Liam Neeson, que sin pudor confiesa a la brillante  Emma Thompson, que no sabe cómo educar al hijo de su esposa que acaba de fallecer son imperfectos, no representan ningún ideal ni de belleza ni de valores. Y el humor negro aparece en muchos de los diálogos, sacándonos una carcajada de una situación en principio triste, como es la muerte.

Dime, ¿volverás a ver estas próximas Navidades Love Actually o ya te has adelantado?

Agorafóbica perdida, octubre 2020

Escrito antes de la pandemia y el posterior confinamiento. Antes de que surgiera el Síndrome de la Cabaña, la protagonista del libro nos narra su relación con la agorafobia (cuatro años sin salir de casa).

Se ríe de los manuales de autoayuda, de los grupos de apoyo para vencer el problema y ofrece su versión plena de carcajadas entre ataques de pánico.

El trabajo, las decepciones de la vida le harán ver que no es una heroína ni merece nada por haber superado esta ‘prueba’.

Con mucho humor negro, historias verídicas surrealistas y un poco de mala uva, cargará las tintas sobre los libros de autoayuda, los gurús que prometen curarte con sus métodos y echarás unas risas.

¿Te apetece un cóctel de ternura y superación realista?

Ilustración| Elisabet Ibañez

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Microrrelatos con poderes

Han tenido que pasar varios meses pero si lo bueno se hace esperar, Microrrelatos con poderes nos ha tenido en vilo. Pero os confieso que el resultado final me tiene contenta y con una sonrisa de oreja a oreja.

Además de los microrrelatos escritos durante el confinamiento, incorporé otros que os habían gustado en Instagram, y algunos nuevos que nacieron en este 2021.

El lujo de contar con ilustraciones de Elisabet Ibañez hizo que la maquetación se retrasara. Como sabéis soy una escritora artesana y todo lo hago sola. Pero esta vez conté con la ayuda de Mabel Iborra y quizás nos hayamos enviado cerca de mil mensajes sin exagerar.

Los microrrelatos tienen poderes y pinturas que hablan

Ilustraciones, cómo me gustan que algunas novelas se acompañen de una historia interesante y de unos dibujos que me hagan recrearme en cada línea. Es algo que me ocurre desde que leía a Enid Blyton o a Michael Ende. Por eso, contar con cuadros que generosamente Elisabet me ha cedido es un honor.

Las historias que cuento son importantes, pero en este caso al ser tan breves necesitaban de alguien que las meciera o acogiera. Las ilustraciones son maravillosas y os vais a enamorar.

En cuanto a los microrrelatos, hay una parte dedicada al confinamiento y a los juegos creados en Instagram, esos donde los seguidores proponían una palabra y yo improvisaba un relato y hasta lo locutaba. El humor, la nostalgia y el amor fueron los protagonistas.

Microrrelatos con poderes divinos

Hubo otra serie más reciente, donde me dediqué a escribir microrrelatos dedicados a mujeres que habían marcado mi vida en diferentes aspectos: en la música, en el cine, en televisión. Alaska, Gloria Fuertes… Y también hay un hueco para el erotismo, por lo que en este libro vas a encontrar de todo un poco.

Si coges una coctelera y añades: humor, amor, desamor, añoranza, realismo mágico y sensualidad, agitas bien y cierras los ojos, tendrás ante ti este libro hecho con mucho amor y buenas energías. Son microrrelatos pequeños para corazones gigantes.

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Mis piernas no son del cuerpo

7 de diciembre de 2019

En el mejor programa de la radio, Las piernas no son del cuerpo, el gran Juan Luis Cano y la gran Curra Fernández me hacen una entrevista sobre Diario de una redactora peculiar.

Son años oyendo sus voces por la radio y ahora amo al equipo que forma este programa que mezcla humor, actualidad, música fantástica gracias a Carlos Actrón el mejor ambientador musical.

Y fenómenos paranormales que dan más risa que miedo, de la mano de Coria Castillo, descubrimientos viajeros por parte de José Manuel Lapeña. Sin olvidar los misterios que nos trae Fran Contreras, al que hay que seguir sí o sí.

Si queréis oír la entrevista aquí os dejo el enlace:

LAS PIERNAS NO SON DEL CUERPO

Redactora o escritora

Ilustración| Mabel Iborra

Escribí Diario de una Redactora Peculiar porque se lo debía a mi padre. También porque me gusta la gente anónima y formo parte de ese club.

La trama sería sencilla: contar mis experiencias con un añadido, la protagonista ha de luchar en la niñez, adolescencia y madurez con la ansiedad y  la agorafobia, lo que no impedirá que viva situaciones especiales que para los demás son normales.

Como montar en avión por primera vez con 30 años o pasar de vivir en un barrio al que los repartidores no quieren ir, a codearse con personajes conocidos dentro del gremio de la comunicación en Madrid.

Todo ello salpicado por una niñez en el contexto de los años 80 en Alicante, donde las niñas jugaban a la goma, y algunas un tanto peculiares hablaban con sus amigas sobre la gente que iría a su funeral.

El diario recoge momentos estelares de su adolescencia cuando un profesor le estampó sus poemas a la cara .

Aprenderá que la humildad es el lema de cualquier profesión y elevará a los altares a un docente que se convertirá en su mentor en la universidad.

Un jefe con faltas de ortografía, unido a un programa de radio, serán el pretexto para viajar a Madrid y tener la oportunidad de conocer a periodistas que admira y hombres y mujeres anónimas con los que convivirá en un hostal muy dulce.

Esta es la historia de una autora que descubre que se ha convertido en una meretriz de la escritura.

Una historia de verdad que parece mentira